*Información para conductores.

Generalmente, primero se realiza una prueba de alcoholemia. Posteriormente, los agentes, siguiendo un cuestionario previamente establecido, realizan una observación de los signos externos que presenta el conductor: nerviosismo, sudoración, euforia, habla dificultosa, temblores…

  • SALIVA: A continuación, se toma una muestra de saliva con unos dispositivos especiales. A esta toma se le llama “indiciaria” y su objetivo es detectar la presencia o no de sustancias ilegales.
  • POSITIVO: Si el test da positivo en algún tipo de sustancia, se toma una segunda muestra de saliva. En este caso (al igual que ocurre en la prueba de alcoholemia), el conductor no podrá volver a ponerse al volante de su coche. Si lo desea, puede esperar y someterse a otra prueba pasado un tiempo.
  • SANGRE: Si el conductor lo desea, puede solicitar que se le haga un análisis de sangre como prueba de contraste. Este se realizará por personal sanitario en un centro hospitalario o de salud. Si el resultado es positivo, es el solicitante el que deberá pagar los gastos.
  • EXPEDIENTE: Los resultados del laboratorio toxicológico se unen al informe del agente de la Guardia Civil, y se inicia el correspondiente expediente, bien en vía administrativa, bien en vía judicial.

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