Información  para conductores

Cuando una vía se estrecha y es imposible –o muy difícil– que dos vehículos pasen a la vez, las normas ‘señalan’ qué conductor va primero y cuál debe esperar.

Imaginemos. Delante de usted la carretera se estrecha, en un puente, por donde solo pasa un vehículo. Reduce la velocidad –importante– y observa que otro conductor, circulando en sentido contrario, ya lo está cruzando. El caso es sencillo: él llegó primero y tiene la prioridad de paso. Usted debe detenerse para permitirle salir.

En cambio, si ambos llegan a la vez, las señales de prioridad dictan ‘sentencia’: la cuadrada de fondo azul se la otorga a usted; la circular, de prohibición, da preferencia al sentido contrario (vea el recuadro en la página siguiente).

Sin visibilidad. Ahora imagine que el paso estrecho es un tramo largo y en curva. No viene nadie, usted entra y, en la mitad del tramo, se encuentra a otro vehículo circulando de frente. Imposible saber quien llegó primero. Las señales verticales apuntan de nuevo al que pasa primero y al que debe dar marcha atrás.

Más difícil todavía: ¿y si se encuentran dentro del tramo estrecho, pero no hay señalización alguna? En esta –poco probable– situación, tendrán preferencia los vehículos con más dificultad para maniobrar. El orden de paso, con diez categorías de vehículos, ocupa todo el artículo 62 del Reglamento General de Circulación.

Obras y pendientes. También puede ocurrir que, por trabajos en la vía, se estreche temporalmente la calzada. En este caso, siga las indicaciones del personal que regula el paso. Si otros vehículos esperan para pasar, deténgase pegado a la derecha para no obstaculizar. Y en ausencia de personal y de señalización, compórtese como lo haría en cualquier paso estrecho.

O puede encontrarse un estrechamiento en un tramo de gran pendiente (más de 7%). Aquí, el conductor que sube siempre tiene la prioridad, pues maniobrar ascendiendo es más difícil y peligroso. Aunque, si en su ascenso tiene cerca un apartadero para quitarse de en medio, deberá hacerlo y facilitar el paso al que desciende en sentido contrario.

En cualquiera de estas situaciones, además de las normas, es siempre recomendable aplicar el sentido común y la buena voluntad de los conductores para salir del ‘aprieto’.

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