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Los gustos de los hombres y de las mujeres en cuanto a los coches difieren a veces mucho y otras no tanto. Mientras que a los hombres les gustan los coches potentes y los deportivos extremos, a las mujeres les suelen gustar los coches con más diseño, con personalidad o los deportivos descapotables, por poner ejemplos.

A las mujeres les interesa:

No podemos generalizar,  pero lo normal es que las mujeres tengan una visión más práctica del coche. A la hora de elegir un coche, se fijan más en la sensación de seguridad y en aquellos coches que a ellas les parezcan seguros. Por ello, la imagen robusta del los SUV les suele gustar. También se fijan en cosas como el espacio del maletero y les convencen más los coches con interiores versátiles y varias configuraciones de asientos. Antes que las prestaciones, les interesa que el coche gaste poco y que sea fácil de maniobrar o aparcar. En cuanto al exterior, suelen elegir colores discretos, descartando los llamativos o los poco habituales como el beige o el verde claro.

Los hombres se fijan en:

A los hombres les preocupa mucho la imagen de marca. Prefieren un modelo de una marca que ellos tengan de referencia, que otro modelo parecido de una marca con imagen menos exclusiva.  Suelen preocuparse por la tecnología del coche, en los navegadores, en el bluetooth con streaming y las conexiones con dispositivos móviles. Otra clave importante es la potencia del motor, por encima del gasto. Para un hombre el factor de las prestaciones es una de las variables clave a la hora de decidir entre dos modelos. En el lado estético, el diseño exterior cobra importancia prefiriendo la imagen deportiva y los acabados con llantas grandes y detalles oscuros, más que la imagen señorial y lujosa con cromados y detalles brillantes.

Coche de hombre y coche de mujer

El tema del coche con apariencia masculina o femenina es más importante de lo que parece para los diseñadores y los departamentos de marketing de las marcas. Lo primero que hay que tener claro es que la mayoría de los compradores son hombres y lo segundo, que las mujeres compran coches con atributos masculinos (potencia, imagen agresiva, gran tamaño…), pero los hombres son muy reacios a comprar un coche de imagen teóricamente femenina (líneas suaves, imagen coqueta, ruedas finas, poca deportividad…). Es por ello que prácticamente todos los coches del mercado tengan un diseño con líneas marcadas, faros rasgados, faldones cada vez más grandes y tengan disponibles acabados deportivos que den sensación de potencia.

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